El diario de un outsider residente en los arrabales del trimundo

martes, 29 de enero de 2013

XVI Maratón Ciudad de Almería: sorpresas te da la vida

Ritmo, ritmo, ritmo
El domingo tocó continuar con la diversión -ya sabéis: madrugar un poquito, ponerse un poco nervioso, tener dudas, socializar, discurrir sobre qué ropa ponerse, intentar planear una estrategia de carrera, nutrirse bien los días anteriores, desayunar el típico desayuno de competición (agua, zumo, plátano, cereales y avena con nueces y yogur), esperar el pistoletazo de salida entre caras conocidas y desconocidas, sufrir y disfrutar al mismo tiempo... En fin, todos los ingredientes de una competición. Y es que el domingo tocaba la Media de Almería; una cita obligada en el calendario de los deportistas populares de la ciudad donde vivo. Cursiladas aparte, llegué al fin de semana de esta media a bordo de un tren de dudas tras hacer dos paradas en dos carreras con resultados agridulces y poco satisfactorios. Con los kilómetros que llevo acumulados en las piernas en los últimos meses, en que como mucho estoy corriendo 30 y tantos kms a la semana, y sin haber bajado de 40' en la San Silvestre de Getafe ni en la popular del Alquián, me era difícil visualizarme haciendo una buena carrera o tan siquiera disfrutándola. Quizás fue por eso que el resultado, que tampoco es para tirar cohetes, me supo a gloria.
Dudas, dudas y más dudas acarreé toda la semana. Que si no voy a ser capaz de bajar de 1h30', que si me va a dar una pájara del quince y medio, que si no sé por qué me meto en este berenjenal tan complicado del triatloneo con lo tranquilo que yo vivía con mis carreras y mis relativas buenas marcas. En este estado mental llegué a la noche del sábado: sin embargo, algo me debe decir que debo prepararme para lo mejor y vestirme de domingo. Me depilo, cosa que sólo hago en verano y para competiciones especiales, y decido correr con GPS. Descarto ir sin reloj y por sensaciones, jugando al runner que pasa de gadgets y va de natural por la vida. Paso de semejante sandez y, una vez más agarro el toro de la avena por los cuernos: macarrones de avena para cenar y avena en los cereales del desayuno. Con todo, el domingo amanezco plácido y tranquilo y dispuesto a asumir el resultado que sea con deportividad. Será por el buen día que amenece también, con una temperatura excelente, 12ºC, y sin nada de viento, pero cuando me coloco en la salida, tras algunos saludos de rigor con todas las caras conocidas del negocio este, tengo ganas de correr y, sobre todo, de resolver el puzzle.
Pistoletazo y #palante. Tras el mini calentón del primer kilómetro a 3'58'', me junto con un grupo bueno (ahí van Christian y Sebas; ahí va, casi todo el tiempo, Guillermo y otros que no conozco). La cosa me empieza a sorprender porque, desde el segundo kilómetro el GPS me marca un ritmo constante de 4'01'', tan constante, constante que empiezo a pensar que el cacharro de marras se ha colgado. (Desde el principio también soy consciente de que el GPS me marca más distancia de la que vamos haciendo, por lo que los 4'01'' son un cálculo demasiado optimista; lo sé pero voy centrado en no bajar, ni subir,  de ese ritmo). Más sorpresas: aguanto el ritmo sin ningún problema, ni bajón, ni subidón especial. El grupo se va manteniendo -hay algunas bajas pero más o menos aguantamos hasta el kilómetro 15 o así. Sorpresa: ritmo, ritmo, ritmo. Desde el Maratón de Donosti en 2009 no había corrido una carrera a un ritmo tan constante y con una concentración tan intensa en el grupo y en mantener esos supuestos 4'01'' que marca el GPS. Voy centrado en el ritmo y disfrutando poco del recorrido, que, por otra parte, tiene poco de disfrutable (¿para cuándo un recorrido que dé al frente marítimo de Almería, su gran encanto, el protagonismo que se merece?). Me voy fijando en algunas caras conocidas entre el público -ahí están fotógrafos amateur de categoría (Simón, Carlos, José Andrés, Juanfra, Cristóbal), ahí está Ilde animando a más no poder y con ganas de estar a bordo de las zapas (seguro que bien pronto vuelves a competir). Pero bueno, me voy fijando más bien en poco; entre el ritmo, las piernas, el grupo y la música del i-pod, no hay tiempo para más. Bueno, sí tengo tiempo para recrearme en la fuente de la Rambla: momento estético de la carrera. Los chorros, el obelisco, el cielo azul, las palmeras y toca coger resuello para subir Rambla arriba. Todo sin novedad: más sorpresas -ritmo, ritmo, ritmo. De repente confirmo que el GPS no está fallando. se me va a 4'02'' y tengo la duda de si ahí empezará el gran pinchazo, la gran petada. Queda mucha carrera; sin embargo, atribuyo la subida de un segundo al repechón de la Rambla y Carretera de Ronda y decido poner solución -quiero volver a confirmar que el GPS no ha petado ni yo tampoco. En efecto, subiendo un poco el ritmo confirmo las dos cosas y en la pantalla aparece la cifra mágica: 4'01''. A estas alturas queda un tercio de carrera y decido ir apreciando este momento ritmo kilómetro a kilómetro: en el deporte no se pueden apresurar las cosas ni existen atajos (bueno algunos sí: que se lo digan a las decenas, ¿cientos?, de corredores que se chuparon decenas de metros por los recortes a través de la aceras en los giros del recorido -imagen un poco bochornosa de esta media). No existen atajos -hay que centrarse en lo que toca y ahora hay que ir disfrutando, en lo posible, de cada uno de los kilómetros. Kilómetro 15, kilómetro 16; toca bajar hacia el mar y eso es siempre una ocasión especial -además a la altura del mar me está esperando Springsteen en el i-pod; subidón para enfrentarme a los últimos tres kilómetros. De sobra sé que los tres últimos kilómetros de una media se pueden hacer  bastante pesados, por no decir interminables (para los que no tenéis demasiada experiencia en esta distancia, apuntad esas cifras bien: kilómetro 17 o 18, cuidado que vienen curvas). La sorpresa es mayúscula cuando  compruebo que sigo bien: ritmo, ritmo y ritmo. En este momento ha habido quien se ha descolgado del grupo -pero sigo con Guillermo y con un triatleta vestido de rojo que siguen literalmente enganchados a mi GPS. Ritmo, ritmo, ritmo y, para cuando nos queremos dar cuenta, llegamos al estadio (por cierto, qué detalle tan feo terminar la media este año en la pista de atletismo en vez de en el Estadio Mediterráneo). Falta un kilómetro y veo que, aunque ya de piernas voy tan justo como el que más, estoy corriendo, estoy a punto de haber terminado, la carrera en que, de cardio, me he sentido mejor -me explico: era como sentir que, aparentemente, no iba haciendo un gran esfuerzo. No compito con pulsómetro, pero me hubiera gustado comprobar lo que realmente pasó por mi corazón el domingo: pista de atletismo y para meta. Al final, 1h26'37'', el 30º de mi categoría y el 135º de 1211 llegados. Es 1'40'' más que el año pasado pero me da igual -creo que jamás he corrido una carrera con tan buenas sensaciones, con tan buen cardio y con tanto dominio del ritmo. Creo que jamás he cruzado una meta con tantísimo alivio: entrar en la meta el domingo fue una especie de confirmación de que mis entrenamientos no van mal y que meterme en esto del triatlón, después de todo, no ha sido un error.
Aparte de la meta y de las buenas sensaciones, la Media del domingo me sirvió para varias cosas: por ejemplo,para disfrutar -me encantó correr en grupo y compartir esfuerzos con quienes corristeis en el mismo barco. También para confirmar cosas que ya, más o menos sabía: perdonad mi toque sociológico antropológico, pero me es inevitable enfrentarme a estos eventos sin examinarlos desde la óptica de la ciencia social. Juas. Por un lado, una carrera con tanta gente te ayuda a ver lo que se está cociendo en el deporte popular de 2013 -y ahí constato que las tendencias son las siguientes: primero, los runners 2013 se organizan en clubes y agrupaciones variadísimas y potenciadas por las redes sociales (cada vez es menos frecuente ver a gente corriendo sin la equipación de un club); segundo, el triatlón tiene un tirón imparable (cada vez es más frecuente ver gente con equipaciones y monos de clubes tri); tercero, enorme también el tirón del barefoot running y del natural running (cada vez es más frecuente ver a gente compitiendo con zapas minimalistas o voladoras de la nueva hornada); cuarto, el deporte popular se ha convertido en un negocio que, desde ciertos sectores (por ejemplo, el de la industria de la suplementación deportiva o el de los gadgets) está cambiando ciertos planteamientos básicos de las carreras populares -como muestra, el botón del consumo de geles y ayudas ergogénicas consumidas a lo largo de la Media del otro día. Si comparamos con la situación de hace unos años (cuando no se consumían ayudas de esta manera), es fácil comprobar que los planteamientos están cambiando radicalmente: no digo que nada sea mejor ni peor, pero me da por pensar que ciertas cosas como los geles energéticos en una media maratón pueden ser, ni más ni menos, meros gastos superfluos inducidos por los interesados en esta industria.Otra cosa que constaté y que fue de lo que menos me gustó de la carrera es cómo lo público en nuestra ciudad (en nuestro país, por desgracia) se ha regalado y ha sido sustituido por  la empresa privada -el gran negocio de esta carrera, a la que costaba inscribirse 18 euros del ala, consistió en hacer una alabanza y una loa, un ejercicio abusivo de publicidad, a las empresas que se han quedado con la movidita esta del deporte popular en la ciudad. Empresas que, en plan pelotazo, se han quedado con instalaciones públicas y supuestamente municipales para gestionarlas desde la lógica de lo privado y del negocio puro y duro. Bastante tengo con saber cómo funciona  la ciudad como para, encima, tener que pagar una inscripción nada barata y tener que soportar un bombardeo continuo de los supuestos patrocinadores. A  mí, ese detalle como que me sobró.
Por otra parte, la carrera del domingo me ayudó a conocer más sobre distintos enfoques (más gregarios, más competivos, más individualistas, más puristas) de los corredores populares. Parece que no, pero la manera que tenemos de enfrentarnos a una carrera dice mucho sobre nosotros y sobre este mundo. En mi caso, aprendí que debo tener un poquito más de confianza y, en determinados aspectos, creerme un poco más la película. Después de todo, estoy en esta película (aunque sea de figurante) porque disfruto enormemente en y con ella.

viernes, 25 de enero de 2013

III Carrera Popular Espartanos del Alquián: Houston, ¿tenemos un problema?

Inaugurando 2013. No sin mi buff
Pues, señoras, señores, empezó la diversión. El domingo pasado inauguré oficialmente la temporada 2013 en la III Carrera Popular de los Espartanos, en El Alquián, un barrio de orígenes  marineros a unos 10 kms de Almería. Me gusta esta carrera -me gusta que se denomine popular y me cae bien el club que la organiza, el CD Los Espartanos. Creo que son un club con fundamento y, además, conozco personalmente a varios de sus integrantes -me gusta la variedad de objetivos y niveles que tiene el club. En fin, no me enrollaré con ese tema; simplemente, dar la enhorabuena a la organización por una carrera bonita y bien organizada, con mucho trabajo y con muchas ganas, que se ha consolidado ya en el calendario almeriense. Pero bueno, volvamos al principio: el domingo pasado tocó la primera carrera del año. Todo, más o menos, se desarrolló conforme al guión: mis dudas sobre mi nivel de carrera a pie se confirmaron; la meteorología también se confirmó y  fue la que toca en Almería en enero (viento, lluvia previa,oleaje que desbarató e hizo que se modificara gran parte del recorrido por la playa, sensación térmica fresquita); la ceremonia running tuvo lugar como siempre (domingo especial, desayuno de competición con avena y cereales, dorsal, calentamiento, saludos y pistoletazo de salida). Todo como esperaba. Suena el pistoletazo de salida y toca dar el callo e intentar exprimirme todo lo que dé de sí: sé que no estoy en mi mejor momento runner -no estoy corriendo lo que solía correr cuando sólo hacía carrera a pie y los 1000k largos de déficit en 2012 respecto a 2011 tienen que pasar factura, sin duda, en tiempos. Los 10k de la carrera se desarrollan en terreno mixto: asfalto, pista firme, pista menos firme, arena y dunas. Cuando consigo coger más o menos ritmo de crucero disfruto del recorrido -más bien, intento disfrutarlo; no voy mal, tampoco voy excesivamente bien, pero me mantengo en el grupo con el que voy e incluso me zafo de él y me dedico a adelantar corredores. Vamos, que sin hacer una carrera brillante aguanto el tipo como puedo y, sin venirme escandalosamente arriba, voy  modestamente a más. Voy con el i-pod puesto y entre Springsteen, Sigur Ros y los Smiths la cosa va haciéndose entretenida. Disocio, que con el viento de poniente y las dunas y terraplenes arenosos es lo que pega. La carrera es durita, sin duda, y con momentos de grandeza escénica y paisajística: me parece bellísimo correr por entre las barcas de pescadores del Perdigal, con la bahía de Almería de telón de fondo y la Sierra de Gádor y Sierra Nevada presidiendo el paisaje. Nieve, barcas de pescadores, mar, olas, arena y viento. Muy bonito. La carrera, insisto, es durita. Igual de dura, por cierto, que el año pasado cuando hice 2'30'' menos. La situación ha cambiado, sin duda, ya he dicho que llevo muchos menos kilómetros en las piernas en estos últimos meses: no se le pueden pedir peras al olmo, así que vuelvo al núcleo de El Alquián, bulevar arriba (bendito asfalto), bulevar abajo y enfilamos hacia meta. Termino el 52º de 400 y pico llegados; el 10º de mi categoría con un tiempo de 42'12'' -un promedio de 4'12'' por kilómetro. De la mañana del domingo saco tres conclusiones. La primera es que esto del running y de las carreras populares sigue creciendo -500 inscritos en una carrera a una semana de la Media de Almería en un domingo fresquito de enero es todo un logro. Segundo, que para hacer buenos tiempos en carrera hay que acumular mucho volumen -me va a ser imposible acercarme al tiempo que hice en la Media el año pasado. Tercero, que estoy entrando en una etapa de placidez y serenidad a la hora de contemplar mis entrenos y mis tiempos: si en la San Silvestre de Getafe me dio una rabia infinita no bajar de 40', en El Alquián me tomé las cosas con mucha filosofía. Hago lo que puedo, con todas mis ganas; creo que es suficiente. Hace poco leí que cada triatleta es diferente; además de eso, cada mundo diferente que somos atravesamos por distintos momentos y etapas; así, creo que es obligatorio, al menos desde este nivel tan popular al que pertenezco, tomarse las cosas con muchísima filosofía positiva. No hay más: o vemos el vaso siempre medio lleno o no vamos. Visto así, me pongo en contacto con Houston y les comunico que, al menos de momento, no tenemos problema alguno: quedan meses duros por delante, sí -muchas competiciones, muchos entrenos, mucho trabajo y mucha vida complicada. La única forma de lidiar con todo esto es difrutar del proceso, disfrutar de cada momento, disfrutar del aprendizaje, mantener la cabeza fría y el corazón caliente y, sobre todo, no obsesionarse por los resultados. Da un poco de miedo todo lo que queda por hacer, mejorar y aprender. Miedo que se convierte en mera intriga y curiosidad al pensar que este embolao consiste, precisamente, en eso. Próxima parada, la Media de Almería.

sábado, 19 de enero de 2013

Calendario provisional competiciones 2013: mañana empieza la diversión

Queridos y queridas seguidores: mañana comienzan las competiciones de la temporada 2013. Entre lluvia, una ciclogénesis perfecta, charcos y muchísimo viento; tras dos semanas de correr muy poco y con cierta aprensión ante el papelón que me espera (dificilísmo acercarme a la marca sub 40' del año pasado), mañana toca dar el pistoletazo de salida y empezar a rememorar rituales mañaneros para tirar de piernas y, sobre todo, de mucho corazón para correr los 10k de la carrera del club Espartanos de El Alquián. A ver qué tal.
Una semana después, tocará la Media Maratón de Almería -el verdadero test de comienzo de temporada: la media de la ciudad donde vivo y una de esas carreras llenas de caras conocidas, con un itinerario bastante gris y aburrido. Aun así, una cita que no se puede evitar. Ahí estarermos gran parte de los deportistas populares de la ciudad, contemplando la ciudad que vivimos a diario desde una óptica diferente y llenando el asfalto de zapatillas y de pequeños superhéroes del negocio este de la autosuperación.
Lo que pase después de El Alquián y la Media de Almería está todavía por confirmar, pero la ciclogénesis, la tremenda ventolera y los 8350m que me he cascado en el agua esta semana con relativas buenas sensaciones me han vuelto medio loco y, tras consultar calendarios de las federaciones de Andalucía, Murcia y Castilla-León, aquí va el avance de calendario con los posibles planes para este año en curso. A ver qué os parece. Un calendario ambicioso con dos propósitos generales: disfrutar de las competiciones y consolidar lo poquito conseguido hasta ahora. Se admiten comentarios y sugerencias.

3 marzo: V TRAIL CABO DE GATA
17 marzo: IX DUATLÓN DE PULPÍ
14 abril: TRI ELCHE-ARENALES MD
21 abril: II DUATLÓN CIUDAD DE ALMERÍA
27 abril: TRIATLÓN FUENTEÁLAMO
18 mayo: BILBAO TRIATHLON MD
2 junio: III SERTRI MÁLAGA
9 junio: TRIATLÓN CARTAGENA
16 junio: VIII TRIATLÓN CIUDAD DE ALMERÍA
6 julio: ICAN VALLADOLID MD
20 julio: TRIATLÓN CANAL DE CASTILLA
21 septiembre: II TRIWHITE CARBONERAS OLÍMPICO
5 octubre: IV TRIATLÓN MÁLAGA OLÍMPICO
20 octubre: II TRIATLÓN MD CABO DE GATA

sábado, 12 de enero de 2013

Miedos, emociones y otros ingredientes del deporte popular

 "De nuestros miedos nacen nuestros corajes,y en nuestras dudas viven nuestras certezas" -estos dos versos de Eduardo Galeano resumen esta entrada. Porque, sí, he empezado 2013 de capa caída mentalmente. No bajar de 40' en los 10k de la Sansil de Getafe me dio que pensar y las cosas se me han atravesado ligeramente. Un pequeño pinchazo ocurre hasta en las mejores familias, pero si analizo bien lo que he pensado estos días llego a conclusiones importantes. Es lo bueno de tener un enfoque reflexivo en el deporte y mantener un blog deportivo-intimista: lo que a primera vista pudiera parecer una mera paja mental se convierte, una vez que ordeno todo por aquí, en la llave para continuar. La primera conclusión a la que he llegado es que todo este proceso de entrenos y de crecimiento como triatleta me enseña continuamente cosas: esta vez ha sido que, aunque las cosas no pinten del todo bien, hay que seguir adelante. La segunda, que debo adoptar un enfoque menos exigente conmigo mismo: si no rindo como rendía en carrera a pie hace un par de años, será por alguna razón de peso, el precio de pasar de corredor a triatleta o el precio de cumplir años. En todo caso, pensemos que es más bien lo primero y que, a los 43 años, no he comenzado todavía mi declive como deportista... La tecera conclusión: que los deportistas populares tenemos mucho mérito -estamos hechos de una vida de entrenos, como dice la publicidad de Asics, pero además hay tantas otras cosas: trabajo, preocupaciones, familias, vidas doméstica, parejas, emociones varias. Si analizamos lo que supone meter semanas de 8 o 10 o 13 horas de entrenamiento combinadas con todo el resto de nuestras vidas, salta a la vista que tenemos valentía y coraje. Nos gusta esto, claro, pero no por ello podemos olvidarnos de ese mérito. La cuarta conclusión: que las redes sociales se han convertido en un medio muy útil para crear comunidades informales de deportistas populares -encuentro muy motivador, por ejemplo, Twitter y todo el colectivo de gente que nos seguimos y animamos cuando las cosas van bien, regular o menos bien. Quinta conclusión de la semana, que debo quedarme con las cosas buenas y dejar las malas: por ejemplo esta semana estoy especialmente orgulloso de algunos de mis 7000 metros de agua o de la nueva rutina de gimnasio. Lo demás, lo malo (el que me he saltado la mayoría de entrenamientos porque la cabeza decía que no iba), mejor dejarlo por ahí perdido detrás del furgón de cola. Finalmente, una última conclusión: debo dejar los miedos derivados de la segunda conclusión (mi exceso de autoexigencia) a un lado. Me doy cuenta de que, en parte, me he saltado esos entrenos por miedo a no dar el callo lo suficiente y por no hacerlos tan bien como creo que puedo hacerlos. Me explico -si el domingo pasado hice 5x2000 terminando el último a 3'57'', el martes la cabeza me decía que no estaba segura de que pudiera conseguir lo mismo. De ahí a saltarme el entreno entero va un abismo, pero crucé el abismo y me enzarcé en un círculo vicioso de miedo, remordimiento y desánimo del que creo estar saliendo. No hay más remedio: me acabo de inscribir en la carrera de 10k de El Alquián para el día 20 y en la Media Maratón de Almería para el día 27, así que hay que dejar esos miedos atrás y tirar #palante. Espero no haberos aburrido mucho con mis inclemencias mentales. Ganas dan de firmar la entrada  como "Atribulado Sagitario".

martes, 1 de enero de 2013

2012 is dead: God save 2013! Flashbacks y proyectos #palante

El aprendiz de triatleta os desea Feliz 2013
Han pasado veinte días desde mi última entrada -ha pasado la navidad y hemos entrado en 2013. Lo que urge, sin duda, es felicitaros el año a quienes leéis este blog. Lo que urge también es hacer balance de 2012. Ha pasado mi primer año como federado en triatlón: he disfrutado, he conocido a mucha gente maravillosa, he competido bastante, he probado distancias distintas (olímpico, MD), he aprendido, he flaqueado, he reído, he llorado, he hablado, he entrenado con entrenadores y sin ellos, he escrito por aquí; sobre todo, creo que he crecido como triatleta y, un poco, como persona. Muchas cosas. Atrás han quedado los siguientes metros para un total de 380 horas de entrenamientos y16 competiciones (incluyendo 2 medias-maratones, un duatlón, un trail con podio, 5 sprints, 2 olímpicos y un media distancia):
agua: 269250 metros
bici: 3544 kms
pie: 1411 kms
Los mismos metros de natación, más o menos, que en 2011. Más de cuatro veces los kilómetros de bici que hice en 2011. Y, esto es inevitable, muchísimos menos kilómetros de los hasta ahora habituales en carrera a pie. Por primera vez, he entrenado como un triatleta y, a lo tonto y sin darme cuenta, me he comportado más o menos como uno. Ahora, cuando echo la vista atrás, me vienen flashbacks de todo el año: me veo saliéndome del agua en Fuenteálamo sin ser capaz de capear ni el temporal ni el oleaje; entrenando por la SG500 y llegando a Ávila entre águilas y curtiéndome en la bici de carretera el verano pasado; me veo recogiendo el primer trofeo de mi vida en el trail de Cabo de Gata tres días antes de que mi padre muriera; me veo escuchando sus palabras "ahora tienes que ganar muchos más" y echándolo infinitamente de menos; me veo en el Canal de Castilla haciendo mi primer olímpico; me veo pletórico de fuerza de voluntad hasta que pude medio dominar el drill supermán con aletas; me veo entre reflejos clorados en varias piscinas (la UAL, la de Los Cantos, La Canaleja, El Espinar, Eriksaldasbadet) luchando contra lo mal que nado; me veo corriendo por el Djurgarden; me veo en la bici, batiéndome contra el poniente en mi primer MD.... Me veo de muchas maneras, pero sobre todo aprendiendo y socializando, creciendo y mejorando. No quiero verme como me ví ayer, en mi última cita del año, la San Silvestre de Getafe, en que me había propuesto bajar de 40' como hice el año anterior: no quiero verme frustrado e impotente al ver a lo lejos el crono de meta y constatar que, esta vez, iba a ser imposible -me fui por 17", ¿cómo pueden doler tanto esos 18"?
Pues sí, ha terminado 2012; un año social y políticamente nefasto; un año que mucha gente quería que acabara; un año laboralmente feo; un año personalmente muy complejo. Un año que yo también tenía ganas de concluir. Y para 2013 sólo pido algunas cosas sencillas (¿o no tanto?): nadar un poco mejor, completar al menos tres tris MD, conservar mi nivel de carrera aun entrenando no como corredor sino como triatleta, disfrutar y aprender. No sé si es mucho o poco, pero son mis deseos. En cuanto a resoluciones, me gustaría saber contemplar mi vida deportiva no como una colección de heridas de guerra sino como un repertorio de batallas ganadas, sin duda, al tiempo -esto no quiere decir otra cosa que, ni más ni menos, me siga preocupando más del camino y del disfrute que de los resultados netos y del resultado final. De momento, ya estoy inscrito en dos de los tres MD (Elche y Bilbao); así que las cosas no creo que vayan a ir mal.
Por lo demás, quería daros las gracias a quienes estáis siempre ahí, en la vida real, en Facebook, en Twitter. A quienes me leéis y me animáis a seguir. Sois una parte importante de esta historia y de este blog y de este triatloneo: más importante de lo que os imagináis. Sólo me queda desearos que 2013 se porte con vosotros como quiero que se porte conmigo. #Palante, siempre mucho #palante